Por Jaime Torres Torres End.jtorres1@elnuevodia.com
Son embajadores musicales de una época adherida al espíritu colectivo de Puerto Rico.
Con el electrizante montuno de “Richie’s Jala Jala” y la terrible franqueza de la letra del bolero “A mi manera”, Richie Ray & Bobby Cruz fueron objeto del aplauso de una fanaticada fiel que creció y maduró con su música, gozándola en las fiestas de graduación y en los bailes de marquesina de mediados de los 60 y 70.
Con 45 años de trayectoria y más de un centenar de grabaciones, los Reyes de la Salsa fueron arrullados por las monoestrelladas que enarboló la concurrencia que el sábado casi llena el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot en la presentación del espectáculo “Mi bandera”.
Con una orquesta de consumados instrumentistas, capitaneada por Luis García, el pianista Richie Ray y el cantante Bobby Cruz, a pesar de los ocasionales quebrantos de su voz, confirmaron que la música, como expresión sociocultural, es un buen testamento de las vivencias de un pueblo.
Símbolos de una época que jamás se repetirá, a los acordes de “Guaguancó raro”, “Señora”, “Mi mayoral” y otros éxitos muchos evocaron con nostalgia la vida del Puerto Rico de los 70, en que los domingos la familia descansaba unida sin distracciones; en que las comunidades celebraban el regreso de los hijos de la patria destacados en Vietnam y el País aplaudía las gestas de Roberto Clemente, Esteban de Jesús, don Luis A. Ferré y Marisol Malaret.
Y durante casi tres horas, que tal vez resultaron agotadoras para decenas de espectadores, la producción de Rafo Muñiz cumplió su cometido con un sonido perfecto y un repertorio variado que consistió de música contenida en álbumes como “Se soltó”, “Canta para ti”, “Décimo aniversario”, “Jammin Live” y “El diferente” que no interpretaron en otros conciertos grabados para discos en vivo.
Richie, que toca de todo, recordó los días de 1966 en que el santurcino Rafael “Chivirico” Dávila cantó con la orquesta al incluir “Guaguancó en jazz”, interpretada por Bobby, pero sin éste mencionar el nombre de su mentor.
El segmento más dramático, sin embargo, se registró cuando Miki Vimari fue invitada a compartir el escenario con Bobby en “La cosita” y el bolero “Cuando me digas sí”, que propició el aplauso y la ovación de pie más sólidos de la velada. Miki merecía cantar con Bobby el bolero “Yo sé que te amo” que grabaron en el elepé “Jammin Live”.
Pero Bobby lo cantó a dúo con Lunna, quien desplegó su técnica, pero se quedó corta en fraseo y expresividad, lejos de igualar el “feeling” de La Vimari. Lunna, tristemente, no tuvo su mejor noche ya que desafinó en la balada “Amor en la escuela”, además de que literalmente crucificó junto a Bobby la versión del éxito “The Prayer” de Celine Dion y Andrea Bocelli, que no ensayaron lo suficiente.
Gilberto Santa Rosa, por su parte, fue recibido con tibieza por la concurrencia. Fue evidente que la mayor parte de los presentes asistieron a presenciar a Richie & Bobby. Y, aunque el Caballero de la Salsa y la Balada cantó muy bien el “Richie’s Jala Jala”, con su creador Roberto Roena en la campana, y los números “Guaguancó raro”, “Los fariseos” y “El diferente”, para tratarse de otro artista invitado su exposición fue exagerada.
Espere antes de fin de año un DVD y cd del espectáculo “Mi bandera”, que a nuestro juicio es el mejor concierto de salsa celebrado al presente en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.
Regresar a la Pagina Pricipal...